• El Ágora-Impulsa aporta nuevas formas de incrementar la creación de valor turístico desde la perspectiva clúster

    Más de veinte de participantes han aportado su conocimiento y experiencia en torno a la redefinición del patrón de especialización productiva de Balears

    Antoni Riera señala “la importancia de trabajar sobre el terreno para definir entornos productivos clave para el impulso de la competitividad global del archipiélago”

    IMPULSA BALEARS ha dado continuidad a la actividad del Ágora-Impulsa este viernes con una sesión orientada a alinear a los agentes regionales en la revisión del patrón de especialización productiva de las islas desde las oportunidades que ofrece la aplicación real y efectiva de la perspectiva clúster.

    La sesión, que se ha desarrollado bajo el título ‘Clusterizar para reespecializar: en búsqueda de la intersección’, ha contado con la participación de más de veinte representantes empresariales de diversas esferas productivas (AENIB, AFEDECO, APAIB, ASINEM, AVIBA, FEHM, GSBIT), responsables de la política autonómica (Dirección General de Empleo y Economía, Dirección General de Innovación,  Dirección General de Política Industrial) y local (Ayuntamiento de Calvià, Ayuntamiento de Manacor, FELIB), centros de investigación y tecnología (CETEBAL, FUEIB, Fundació BIT) y un amplio abanico de agentes intermedios, especialmente patronales (CAEB, Cámara de Comercio de Mallorca, PIMEM), asociaciones clúster (Balears.t, BIOIB, CLIQIB, TURISTEC) y sindicatos (CCOO, UGT).

    El conocimiento y experiencia de los participantes ha sido determinante a la hora de abordar las que, en palabras de Antoni Riera, conductor de la dinámica de trabajo y director técnico de la fundación, “son seguramente las cinco preguntas más frecuentes en torno a la reconsideración de la estructura productiva balear”. Desde esta perspectiva, la sesión de trabajo ha resultado altamente provechosa, pues la utilización de la herramienta i|clúster, disponible en la web de la fundación, ha facilitado la identificación de servicios avanzados presentes actualmente en el tejido balear capaces de compensar la madurez de los más tradicionales, en torno a los servicios empresariales, la logística o la distribución y el comercio electrónico.

    La aplicación de la perspectiva clúster a través de los recursos generados por la fundación ha revelado también nuevos roles para la construcción y las actividades primarias de acuerdo a las oportunidades que giran en torno a industrias emergentes, como son las industrias medioambientales. Así mismo, la conversión de tejido industrial obsoleto en emergente puede ser una realidad desde, como destaca Riera, “la reconfiguración de los fundamentos productivos del secundario que atesoran importantes ‘bolsas’ de conocimiento y el abordaje de los importantes retos ambientales que asume el archipiélago, pues la intervención de la industria es clave en materia de eficiencia energética y desarrollo de la economía circular”. Adicionalmente y “aunque parezca paradójico”, continúa Riera, “la industria encuentra un importante aliado en el intenso proceso de terciarización balear, pues existen clústeres relacionados, por ejemplo, con el transporte marítimo y la logística, que requieren la intervención del secundario para atender la prestación de los nuevos servicios que demanda el mercado”.

    En cualquier caso, quizás el momento más álgido de la sesión se ha producido al comprobar que desde la perspectiva clúster es posible abordar de manera distinta la actividad turística y reforzar, de este modo, su capacidad de creación de valor. Adoptar una visión integral de la prestación de la experiencia turística a través de los distintos segmentos productivos que forman parte del clúster de alojamiento y turismo y reforzar su conexión con otras actividades de carácter local, como la restauración o el comercio, es tan sólo el primer paso. Así pues, el tránsito hacia las denominadas ‘industrias experiencia’ y, sobre todo, la apertura de las bases de conocimiento turístico a otros entornos, como las industrias digitales, las tecnologías de la movilidad o, especialmente, la economía ‘azul’ son, según ha confirmado Riera, “vías efectivas para que los operadores turísticos ganen en productividad y diferenciación de producto, pues suponen una reconfiguración radical de las actuales cadenas de valor y la creación de otras cadenas de valor nuevas”.

    Desde este marco de trabajo, el Ágora-Impulsa, después de que el pasado mes de julio incitara a los agentes económicos y sociales de las islas a sumarse a la ‘revolución clúster’, ha emplazado a sus participantes a profundizar en entornos productivos concretos y a establecer prioridades en torno a los que tienen un mayor potencial para impulsar la posición competitiva del archipiélago. Respecto a esta cuestión, Riera asegura que “es imprescindible trabajar sobre el terreno al objeto de ampliar los instrumentos de vigilancia y establecer más mecanismos de sensibilización y consenso, cuestión que otorga a los agentes que trabajan en desarrollo local un rol estratégico”.

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